miércoles, 18 de julio de 2018

2 de mayo 2012

2 de mayo 2012

Han pasado casi tres semanas desde que volví con L.
 Las cosas han ido bien. Aunque en ocasiones tengo dudas sobre nosotros. Sé que él no se siente cómodo por mi escuela, por mi trabajo.
Tuvimos una pequeña discusión el sábado pasado (28 de abril) respecto a inseguridades.
Ese día me quedé a dormir en su casa aprovechando que sus papás se fueron de vacaciones llevandose a sus hermanos y dejándolo solo el fin de semana. Invitó a sus amigos y estuvieron jugando y bebiendo. Cuando fuimos a dormir, L ya estaba algo tomado. Hicimos el amor, dormimos desnudos. Cuando terminamos de hacerlo, él me decía que tenía miedo de que encontrara a alguien mejor que él. Me dijo que tenía envidia por ser tan sociable y que si lo dejara, sabía que encontraría a alguien pronto, pero que él se quedaría solo.
¿De que trataba? No comprendía su inseguridad. O si. Pero no me gustaría terminar con él, porque para mi es el hombre perfecto. O casi. Se que no le gusta bailar, ni cantar. Es ciertamente más introvertido, solitario. Pero me agrada eso de él. Si me gustaría que fuera más detallista de vez en cuando, pero al mismo tiempo me digo "¡Ey! Así te demuestra su cariño, y cuando llegan esos pequeños o grandes detalles son increíblemente maravillosos porque los disfrutas más que si te dijera todos los días cosas melosas o te diera algo a cada rato.
Es lo que lo hace especial y por lo cual lo amo. Y temo que encuentre él a alguien más afín a él. Alguien que le guste más o con quien le agrade compartir. Me refiero a que, vaya, ni siquiera me puede considerar su amiga. 

Creo que es más fácil que se desenvuelva con otras personas que conmigo. ¡Es justo! A algunos los conoce de más tiempo atrás y se han ganado su confianza. En cambio yo. Solo lo he lastimado. Se ha sentido humillado por mi culpa aún cuando no ha sido mi intención. Lo comprendo. Pero eso no quita que me sienta algo, un tanto menospreciada. No se si lo merezco. Me siento a veces perdida y sin ánimos. Mi filosofía cambia constantemente, como un tragamonedas, una ruleta, no lo sé.

En ocasiones pasa por mi mente qué habría pasado si mi plan con las pastillas hubiera funcionado. Luego me doy cuenta de mi egoísmo y estupidez. ¿Cuántas personas no me habrían llorado? ¿Cuántas cosas habría dejado inconclusas? ¿Cuántas lágrimas me merecía, o reclamos o tristezas? Nunca lo sabré. Y quizás nunca lo sabría.

Tengo tantos remolinos en mi cabeza que no me permiten ver con claridad mis pensamientos. Sé que quiero una vida, un futuro junto a L. Me quiero deshacer de mis inseguridades, de mi depresión, de mis malos hábitos. Quiero cambiar para ser una mejor persona y estar bien conmigo misma y, por ende, también con L. Quiero ofrecerle algo bueno. Algo que yo también quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario