lunes, 20 de agosto de 2018

30 de agosto 2012

30 de agosto 2012

Y las cosas van de mal en peor dentro de mi.

Retrocedamos al lunes 27. Ese día regresaba por fin a trabajar después de dos semanas de vacaciones. Iba temprano. Tenía un boleto para el cine con una carta lista para dejarsela a L en su casa. No quería verlo. Deje el carro encendido porque solo pasaría y me iría. ¡Que estúpida soy! Deje las llaves adentro sin el seguro puesto de la puerta del piloto. Pero olvide que no sirve la chapa. ¡Pendeja, pendeja, pendeja! Me desesperé. Era obvio que sus papás iban a salir porque el cancel estaba abierto. Podía verlo desde lejos, donde estaba el auto de L que fue donde tambien deje el mio y allí estaba yo, desesperada sin saber que hacer.
Pasó su papá. No quise volverme para no mirarlo. Luego su mamá. No tengo idea si me vieron o no. El caso es que eso, más la desesperación de no poder abrir mi coche me hicieron entrar en pánico y comencé a llorar. Le llamé a L explicando un poco lo que sucedía y pidiéndole ayuda. Me dijo que sí. Que en un momento estaría conmigo.

¡Pero yo no quería verlo! ¡No quería! ¿Que tenía que hacer? ¿Que se supone que hiciera? Me asuste. Me moleste conmigo misma. Tomé una piedra y golpee el cristal. Nada. Encontré una botella y la arrojé contra el cristal que se rompió en un estruendo que escuche lejano pero tan presente en mi mente. Me abrí rápidamente la puerta y me fui. Comencé a llorar y gritar. ¿Que había hecho? ¿Qué pensaba? ¡Qué estúpida! ¡QUE ESTUPIDA! No podía dar crédito a lo que acababa de hacer.

L me estaba llamando. Contesté diciéndole que ya no era necesario, que ya lo había solucionado rompiendo la ventana. Se sorprendió. Me pidió que volviera a su casa para calmarme. Yo seguía llorando y le decía que no. Que no. Que no. Que no. ¡QUE NO!  No podía dejar de llorar. Le colgué.

Estaba molesta conmigo. Eso que hice no es normal. Y lo sé. Y si hubiese tenido la oportunidad con él otra vez, con eso no creo que se pueda. Llegue a TPH histérica. Vinieron los de recursos humanos y me ayudaron a salir del auto. L seguía marcandome. Le llamó a Paloma para avisarle. Tuvo que ir mi mamá por mi.

Un vidrio roto por un corazón roto. El dinero con el que arregle el cristal no será nada comparado con el daño emocional.

Ayer regrese a TPH para presentar mi renuncia porque emocionalmente no estoy bien. Sinceramente me sentí... fui obligada a hacerlo por mi mamá.
No me agradó la idea, pero creo que era necesario porque ya no puedo ir hacía allá sin pasar por el elektra o el mercabastos sin pensar en "yo debo pasar por aquí y el no pasará por mi casa para recordarme".

Ya no quiero pensarlo porque me lastima. Lo amo todavía. Pero ya no quiero lastimarme con alguien que NO puede amarme. Que NO quiere amarme. No puedo obligarlo. Y porque lo amo, quiero dejarlo ir. Lo feo de esto es que su recuerdo sigue atormentandome de las peores formas.

Como hoy, al llegar a la escuela a mi primera clase, vi a una chica conocida. La mire. ¡Era Fabiola! ¡La babosa que le gusta a L!

Me sorprendí. Me incomodé.

Tenía que hacerle señas a Marisol de que la maestra ya había llegado. Le grité. Fabiola se iba acercando. Pasó por enfrente y yo no la miraba directamente, pero ella a mi si. Cuando me decidí a verla a los ojos y saludarla, ¡me volteo la cara! ¡Volteo los ojos como si le molestara! Es obvio que esta interesada en L. ¡Que haga lo que quiera! No me importa. Solo quiero dejar de sentirme triste. No quiero pensarlo, recordarlo, amarlo, extrañarlo. No quiero.

Me molesta por que es la segunda vez que me terminó. Por que me dijo que no me ama. Porque no puede corresponderme, dice. ¡Que busque a alguien que le de lo que yo no pude! ¡Lárgate de mi vida de una vez! ¡Déjame en paz! ¡Deja de meterte en mi mente! ¡Deja de estar en mis recuerdos!

¿Por qué me aferro en amar a alguien que solo me lastima? Ya no quiero hacerlo. Me afecta demasiado. Y no quiero eso. Todo se trata de ti, de ti, de ti. ¡Deja ya de meterte en mi mente! En verdad no quiero pensarlo más. a menos que vuelva y que me pida volver y que quiera arreglar las cosas. ¡Ya me harte!

No debo y no quiero seguir esperando o creyendo que en algún momento él volverá. Si no lo hace, ni modo. Igual conocí a una gran persona. Me lastimó, no lo puedo negar, pero en verdad ya no quiero atarlo a alguien que no esta bien emocionalmente. Que este con quien deba estar. Que ame a quien se le pegue en gana. Ya no esperaré nada de él. Quiero que sea feliz. Y yo también quiero serlo. 

Me duele que no esté aquí, pero insisto en que no lo puedo obligar. Y no lo buscaré más. Que sea él quien diga que ya podemos volver a hablar. Que sea lo que tenga que ser. Mi cariño por él seguirá aquí.

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